por Dra. Aura Díaz de Perales
El abogado es un profesional de altísima responsabilidad en la sociedad. Él está preparado para oír los problemas que abruman a las personas día a día. El oye, pregunta, procesa mentalmente, investiga en la ley, en la jurisprudencia y en los libros de los doctrinarios más connotados en el tema planteado, es decir, él busca en el alma del procesado, del demandante o del demandado, la verdad de los hechos para configurar el caso con el estudio y la investigación. Es una tarea laboriosa en búsqueda de los mecanismos que lo lleven a ayudar a su patrocinado a lograr el objetivo, aunque está consciente que él es un profesional de medio y no de resultado, por eso, el abogado jamás debe asegurarle a ese patrocinado que va a ganar el caso que se le está planteando, él sólo puede decirle lo que realmente hará, que es trabajar arduamente con ética, seriedad, inteligencia, conocimiento y mucha responsabilidad para tratar de ganar el caso, pero a sabiendas que quien decide el caso no es él, sino el juez, quien algunas contadas veces no responde a los intereses de la justicia sino a otras situaciones no descartables en un ser humano.
Cuando una persona acude a un abogado lo hace para resolver un problema que muchas veces no lo deja dormir, lo deprime, lo saca de su estado de confort y hasta logra enfermarlo en el alma y el cuerpo, y es precisamente el abogado quien con su arduo trabajo lo saca del problema que tiene y le devuelve la paz mental con sus respectivas repercusiones físicas. Así que el abogado es un profesional comprometido que oye, indaga, analiza y actúa en consecuencia para extraerte del problema que te aqueja y te hace la vida difícil. Por so es inexplicable, que haya personas que acuden a una consulta médica, odontológica o psicológica, y vaya preparado para pagar por los servicios prestados, sin dudar, aunque le cobren grandes sumas, incluso, para recibir una breve consulta, sin diagnóstico y menos recibir alguna solución concreta al problema que se plantea; y todo porque el paciente está pensando en su salud y la conservación de su vida. Y la pregunta es obvia ¿Es que acaso los problemas legales que tienes no afectan tu vida, tu libertad, tu propiedad, que es el que te lleva al desasosiego, a la incertidumbre, a perder la familia y en fin a producirte los perjuicios que afectan tu salud física y mental? Por eso, este aporte tiene como objetivo crear conciencia en la ciudadanía de la importancia que tiene el servicio que da el abogado en la sociedad.
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